La danza del vientre, es una danza milenaria con bellos movimientos de ondulación, de golpe y vibración. Cada uno de estos movimientos trabaja un área oculta de nuestra sensibilidad. Al mover determinadas partes del cuerpo que no están acostumbradas a moverse a través de otras disciplinas, se desbloquean zonas y determinados centros de energía (chakras), liberando tensiones que se generan desde el miedo y la inseguridad y enseñándonos una gran lección: dejar fluir.
Es una danza terapéutica ( los movimientos de torso sirven para activar el chakra cardíaco y los movimientos de pelvis el chakra sacro o raíz,...)
Relaja, libera, aumenta la sensación de bienestar, buen humor y agilidad.
Como el cuerpo físico es el reflejo de “otros cuerpos” no visibles, el mismo manifiesta bloqueos y posturas que muestran una actitud interior.
Al desarrollar este arte emergen sensaciones ocultas, reprimidas, inconscientes. Muchas mujeres comienzan a reconciliarse con su cuerpo, a valorarse y a amarse desde su feminidad.
Despierta nuestra sensualidad dormida y la manifiesta en libertad sin culpas.
Modela el cuerpo sin sacrificios con movimientos naturales de la mujer.
Desarrolla y potencia la creatividad, las sensaciones, el ritmo y los reflejos.