Un hecho indiscutible es que las danzas de África no están exportables bajo sus formas originales en los países occidentales, para algunos es una falta de respeto a su cultura, y por otra parte se ve cómo un fenómeno artístico sociocultural en constante evolución, así que todo depende del enfoque con que se aborde este tema.
Es difícil delimitar las danza en África, cubren solamente una pluralidad de sentido, una diversidad de conceptos y una variedad de significados. No se puede uniformar todas las corrientes de este arte y hacerlos entrar en un molde, pero se puede intentar encontrar un denominador común en finalidades de expresión.
La danza de expresión africana se esfuerza en ofrecer al hombre la gran reconciliación de la cabeza y el cuerpo, del pensamiento y el instinto, por la liberación del gesto y el abandono al ritmo monótono. En otros términos, constituye un planteamiento que conduce al hombre al encuentro de su corporeidad, incluso, a lo sumo profundo de su ser, al descubrimiento de sus calidades latentes, a la expansión de su personalidad, a la vez a nivel físico, intelectual, social, terapéutico y espiritual. Va más allá de un aprendizaje, de una técnica, de una danza mecánica, se caracteriza como un estado de ánimo, es una danza que requiere una inversión corporal verdadera, una iniciación que conduce al autoconocimiento.
Los que lo practican, sienten cambios en sus cuerpos, su funcionamiento y su equilibrio, se pone en comunicación con los elementos naturales (fuego, aire, tierra, agua). Como toda actividad corporal, es una lengua inmediatamente comprensible, universal.
Al sensibilizarse con la danza africana, la persona recoge su energía potente, su fuerza, su savia, este flujo vital que permite sobrepasarla.
Fuentes:- Castañer Balcells, Marta, (2000). Expresión corporal y danza, Ed. INDE, Zaragoza, España.- Zamora, Eduardo (2006) “Danza, Percusión Africana y Expresión corporal en sujetos de 17 y 18 años” Trabajo de Tesis
Texto extraído de http://www.danza-africana.com/